Por: ELIO BÉJAR CÁRDENAS
Miembro Principal del Círculo de Estudios Laborales y de la Seguridad
Social
de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
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| Fuente: www.larepublica.com.pe |
Primero de mayo:
análisis y evaluación de la organización sindical en el Perú
El primero de mayo,para nosotros,es una
fecha para la evaluación y análisis del presente. Y no solo una evocación de
las épocas pasadas. La tarea ineludible es estudiar los elementos que hoy dan
impulso al desarrollo de los derechos laborales, entre los que se encuentra, en
primer orden, la capacidad de los propios trabajadores para organizarse y
alcanzar los anhelados derechos y el cambio social.
La tasa de sindicalización crece lenta,
pero sostenidamente. En el 2012, en el Perú se han constituido 265 sindicatos
nuevos, 11 federaciones y 384 delegados sindicales.Mientras que al primer
semestre del año 2013, se habían constituido ya 101 sindicatos, 1 federación y
106 delegados sindicales. En los mismos periodos se han cancelado 10 registros
sindicales en 2012 y 8 registros el primer semestre de 2013, con lo que el
balance neto arroja un saldo de crecimiento de sindicalización, saldo que ha
sido favorable desde 2001, año en que se registraron 89 sindicatos frente a 23
que perdieron el registro.
Así, estas cifras no han cesado de
crecer; según los datos del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo. En
este sentido, la cifra récord se alcanzó en el año 2012 (265 sindicatos nuevos
versus 10 cancelaciones). Último periodo del cual se tienen cifras elaboradas.
Lo cual permite pronosticar nuevos incrementos.
Los sectores con mayor crecimiento
sindical siguen siendo el sector de construcción, la industria y la explotación
de minas y cantera. Que son los sectores tradicionales de la producción. Sin
embargo, ya se avizora importantes crecimientos en los rubros de transporte,
hoteles y restaurantes, comercio y otras actividades de servicios. Siendo aún
muy modesta la sindicalización en bancos,AFP’s y actividades inmobiliarias.
Estas cifras delatan un crecimiento
del sindicalismo en el seno de la sociedad peruana. No obstante, todavía es
espontáneo y el movimiento sindical organizado aún no logra dar dirección al
crecimiento. Por ejemplo, si la mayor cantidad de trabajadores se encuentran en
el sector de servicios y sus condiciones laborales son de las más precarias,
debería ser el sector que más se organiza; aunque, las cifras desmienten esta
versión.
Los sindicatos que se han logrado
formar en dichos sectores -supermercados y tiendas por departamentos-, no se
sienten identificados con las centrales sindicales existentes. Lo cual dificulta
la unificación.
El alto número de delegados, en relación
al número de sindicatos, revela una amplia necesidad de acción sindical que,
por alguna razón, no derivan en sindicatos orgánicamente constituidos. Ello, probablemente
por tratarse de micro empresas que no superan el número mínimo de trabajadores,
por desconfianza en la institución del sindicato o por algún desconocimiento
sobre los beneficios de la organización sindical.
En cualquier caso, la acción colectiva
es un anhelo y el movimiento sindical debe crear una nueva estrategia flexible
para lograr la organización de este grupo de trabajadores que optan por la elección
de delegados.
Esto demuestra que el sindicalismo en
el Perú puede crecer tanto en número como en claridad de visión y fecundidad de
su práctica. A la formación espontánea de sindicatos, hay que añadirle los
esfuerzos planificados del movimiento sindical organizado que apoye la
constitución de más sindicatos en cada centro de trabajo y consolide los ya
formados.
Asimismo, las nuevas organizaciones no
se incorporarán si seguimos manteniendoformas antiguas de organización sindical;
el movimiento sindical crecerá solo a condición de que se construya a imagen y
semejanza de los propios trabajadores, quienes en su mayoría son jóvenes,
pertenecen al sector servicios, trabajan para empresas de corto alcance,
descentralizadas y a plazo determinado, es decir, con el temor constante hacia
el fantasma del despido.
También son trabajadores que cada vez
leen menos un libro o un volante, pero cuentan con grandes facilidades para
socializar a través de las tecnologías de la comunicación e información
(Smartphone, redes sociales, etc.) y son muy proclives a asimilar las ideas
cuando estas vienen revestidas con llamativas estrategias de marketing y
publicidad.
Los sindicatos hoy
Es fácil observar cómo los nuevos
sindicatos han construido ya su propio lenguaje, su actitud y su simbología, en
una palabra, su propia cultura sindical. Han inaugurado con éxito nuevos
métodos de lucha, aprovechando las redes sociales para movilizar la opinión
pública, obligando a los empleadores a ceder ante el creciente rechazo
ciudadano hacia sus prácticas laborales; a la empresa actual le interesa cada
vez más su prestigio.
Otras experiencias muestran cómo los jóvenes
obreros textiles han recurrido a instrumentos de control de estándares
internacionales para denunciar los abusos laborales ante los organismos
internacionales de comercio y los sindicatos internacionales, obligando también
a su empleador a cumplir con la ley. Es necesario tener presente que el sector empresarial ya se encuentra estudiando estas
nuevas expresiones de sindicalismo y las incluyen en sus capacitaciones y
cursos de formación. Obviamente con la finalidad de enfrentarlas, ya que las
tienen por amenazas.
El movimiento sindical crece, además,
en un contexto de baja tolerancia a la protesta. Según el informe Kliksberg,
somos de los países con mayor participación social en actos de protesta, pero
con menores niveles de tolerancia hacia ellas. Esto reafirma el reto colosal de
trabajar el sentido de la opinión pública y dejar atrás todas nuestras
tradicionales trabas comunicacionales, viejas imágenes, viejas frases,
actitudes de amotinado y construir un nuevo discurso y actitud sindicales que
sean entendibles por las nuevas generaciones. La idea de una prensa clasista
debe llenarse de nuevos contenidos, sin que esto signifique abandonar un solo
principio de clase.
Por ello, el sindicalismo
siguenecesitando hoy, como en toda época, un espíritunuevo.La gran misión de los trabajadores no puede reducirse solo
a la conquista y defensa de los derechos laborales y a la mejora de las
condiciones de vida de los trabajadores.
Debemos
lograr construir un sindicato en cada centro de trabajo
Con la misma entrega
y el mismo ímpetu, debemos avocarnos también a la tarea de la organización y
articulación laboral. Deben florecer, entre las centrales sindicales más
importantes del país, proyectos encaminados a la constitución y promoción de
sindicatos en todos los centros de trabajo,así como a la difusión del derecho a
la asociación entre los trabajadores, especializando equipos dedicados
exclusivamente a dicho esmero.
Debemos lograr constituir
un sindicato en cada centro de trabajoy este debe estar articulado a una
organización sindical de mayor alcance y participar en la negociación colectiva
de su rama o del ámbito que sea. Es importante para esto acabar con la
contratación temporal fraudulenta, herencia del gobierno dictatorial de Alberto
Fujimori y principal factor que paraliza al trabajador en el miedo. Con la
enorme mayoría de trabajadores activos y empoderados, será posible cualquier
cambio social que se requiera.No obstante, esta tarea será imposible si no aprendemos
de los nuevos fenómenos sindicales con mayor empeño que los empleadores.
Hoy, el movimiento
sindical debe abandonar la ilusión de que los problemas del país se van a
resolver en los burocratizados organismos de diálogo o de representación. Con
la instauración del neoliberalismo en el país, el diálogo social desapareció
para las grandes mayorías y se conservóexclusivamente para los dirigentes
sindicales y empresariales.
Carentes de sindicatos de base dinámicos, conscientes de su rol y en número
suficiente, el diálogo social, a pesar de sus avances e importancia admirables,
no puede ser para los trabajadores otra cosa más que una gran cáscara vacía,
con mucha superficialidad y carente de contenido.
Finalmente
Este 01 de mayo, constatamos con total
agrado cómo el movimiento sindical avanza, con tropiezos, en el sentido
correcto. Está cada vez más ocupado en la promoción de la sindicalización. Se
habla cada vez más de la importancia de los sindicatos de rama, se organizan
cursos de capacitación y talleres para ayudar a comprender los fenómenos de
descentralización empresarial.
Se señalan los límites de los espacios
burocráticos que ofrece la institucionalidad y se plantea su transformación. La
incorporación de jóvenes al movimiento sindical es también hoy un hecho, no solo
de jóvenes trabajadoressino también de estudiantes universitarios que también
vienen constituyendo sus propias organizaciones para la promoción de los
derechos laborales y sociales. Sin embargo, la meta de unir todos los avances
en un solo esfuerzo unitario es aún lejana.
El movimiento
sindical debe y puede concentrar su poder sin necesidad de exigir la renuncia a
la diversidad hoy existente, sin que la gran dispersión y empequeñecimiento
empresarial sean obstáculos imposibles de superar.
Hoy como nunca, todas
estas consignas son más posibles de concretar. Con las esperanzas intactas,
extendemos nuestros buenos augurios a todos los trabajadores y trabajadoras del
Perú.


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