Hace
ya algunos meses que venimos sacando adelante EMANCIPACIÓN, la Escuela
Permanente de Estudios de la Realidad Peruana. Motivados por construir un
proyecto que articule la crítica teórica con la práctica transformadora, nos
iniciamos organizando círculos de estudio sobre la concepción materialista de
la historia planteada por Marx y Engels. Luego preparamos una edición destinada
a El Capital – Crítica de la Economía Política y otra al Pensamiento Político Marxista.
Además, para la segunda mitad del 2013, preparamos un círculo sobre Feminismo
Marxista. ¿Los requisitos para participar? Dos. El primero, estar presto a leer
y sostener críticas de manera seria y rigurosa. El segundo, tener la
disposición de compartir las reflexiones sobre temas de la realidad nacional en
el lugar de los hechos, la calle, y aprender de sus protagonistas, las
personas. A esto último le llamamos intervención callejera o, coloquialmente
hablando, piquete.
Preparar
un panel que llame la atención, imprimir volantes con información clave,
alistar la garganta y listo, a la calle. No es necesario tener un gran discurso
ni mucha experiencia en política para pararse en un lugar concurrido y hablar.
Una mirada reflexiva a la realidad cotidiana basta y sobra. Antes lo sabíamos;
hoy lo aseguramos. Y es que después de la cantidad de intervenciones que hemos
tenido y de oír las experiencias y luchas de tantas personas, nos queda
clarísimo que un verdadero proyecto de transformación está con la gente
siempre. No solo en las propuestas de una campaña electoral o en el clímax de
un discurso agitador.
Empezamos
el 2014 con fuerza, organizamos el círculo de Marx 1 – Concepción Materialista
de la Historia y decidimos establecer nuestras intervenciones callejeras en un
lugar en específico. Así llegamos al distrito de El Agustino donde realizamos
algunas intervenciones en el Mercado Unión sobre la situación de los
trabajadores en el Perú. Allí conocimos a la señora Martha García, presidenta de la
organización de comerciantes del mercado. Nos contó un poco sobre la situación
del distrito y le comentamos el proyecto de la Escuela Permanente.
Luego
conocimos a la señora Zenaida Zúñiga, lideresa histórica ahora dirigenta del comedor popular de la VI Zona. Gracias a su invitación, pudimos asistir
a una asamblea de la organización y plantear una propuesta de trabajo conjunto
con las señoras del comedor popular. Sus respuestas y comentarios nos motivaron
a continuar. Nos abrieron las puertas del espacio que por tantos años vienen
construyendo y defendiendo con sus propias vidas. No podemos sino estar
profundamente agradecidos por su confianza y disponernos como Escuela a asumir
sus luchas como nuestras.
Es
de esta manera que ahora, además del piquete tradicional donde llevamos
reflexiones y mensajes sobre algún tema, complejizamos el trabajo con jornadas
de asesoría jurídica en temas laborales. Para esto, contamos con el apoyo de
los compañeros del Círculo de Estudios Laborales y de la Seguridad Social
(CELSS UNMSM), con quienes compartimos el proyecto de poner las pocas o muchas
capacidades y recursos que dispongamos al servicio de las necesidades de las
personas. En la última jornada, tuvimos el agrado de contar con el apoyo de
integrantes del Taller José León Barandiarán, quienes brindaron asesoría en
temas de Derecho Civil, Derecho de Familia y Registral.
El trabajo de la Escuela se ha ido complejizando, expandiendo y consolidando. Lo sigue haciendo. Nos alegra poder aprender directamente de la experiencia de las organizaciones populares de El Agustino, conocer su historia y brindar nuestro apoyo en lo que sea necesario. Nos alegra saber que teorizamos y que lo hacemos con los pies bien puestos en la tierra. Nos alegra saber que tenemos un horizonte práctico, la emancipación de las personas, y nos alegra más aun saber que estamos aportando en la construcción del camino hacia él.
Este
verano nos ha dejado muchas lecciones. Una de ellas nos hace reafirmar nuestro
compromiso con el proyecto de EMANCIPACION: Y es que de nada vale plantear una
crítica contemplativa si es solo para un saciar un ego profesional. Ponerla en
práctica podemos... Mejor dicho, debemos.
