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domingo, 30 de junio de 2013

¿Trabajamos para vivir o vivimos para trabajar?

El sábado 15 de junio el círculo Marx 2 - El Capital, salió a la calle. Fuimos al Mercado Central a hablar con la gente sobre la situación de los trabajadores, hoy que la algarabía empresarial nos hastía con el "milagro peruano" y el avance envidiable del Perú. Más abajo reproducimos el texto que repartirmos entonces. Fue duro ver que trabajar para la mayoría significa sufrir pésimas condiciones y recibir ingresos miserables. Pero fue una esperanza notar el amplio interés de la gente por informarse y por hacer algo. El mensaje que todos comprendimos fue que sin organización lograremos poco. Hacia eso vamos

¿CÓMO ESTAMOS LOS QUE TRABAJAMOS?

En todas las noticias se habla del crecimiento del país y de que el Perú avanza. Nuestro PBI ha crecido sostenidamente desde el año 2002, claro que sí. “A tasas envidiables”, dicen.

¿Pero nos hemos preguntado cuál es la situación de los que somos trabajadores, los que somos la inmensa mayoría de peruanos? ¿Qué tanto han mejorado nuestros ingresos, en qué condiciones trabajamos, cómo vivimos realmente? Veamos las cifras que no quieren que conozcamos.

Cuánto ganamos y cuánto necesitamos.

Para comenzar, pensemos en los salarios. El gobierno del presidente Ollanta Humala, en el año 2012, consiguió incrementar el salario mínimo hasta los S/. 750 nuevos soles. Muy bien. Pero atención a dos cosas. La primera: ese salario solo aplica, valga la redundancia, para quienes son asalariados y, además, son formales, están en planilla.

Para comenzar, ¿es usted asalariado, recibe un salario? Es altamente probable que no. Las cifras nos dicen que cerca de 4 de cada 10 trabajadores en el Perú es independiente, y que 13% no recibe ningún tipo de pago por trabajar para la familia sin remuneración. En total, solo 1 de cada 2 trabajadores reciben salario.

Pero asumamos que usted sí recibe un salario. Pregúntese: ¿se encuentra en planilla? Nuevamente, lo más probable es que no. Y aquí el dato es alarmante: solo cerca de 2 de cada 10 peruanos está en planilla. El resto, querido amigo, querida amiga, al no estar en planilla recibirá lo que quien lo contrata decida pagarle y no tendrá ninguna estabilidad laboral: en cualquier momento, por cualquier razón y sin ninguna compensación, puede quedarse en la calle.

Ahora bien, quizá usted si está en planilla y suspira, aliviado. Podrá recibir por lo menos el salario mínimo de 750 soles. Pero un momento, acá viene la segunda observación: ese salario mínimo, si usted es jefe o jefa de familia, no le alcanzará para vivir dignamente.

Eso lo sabemos bien todos los que vivimos en el Perú. El INEI, sin embargo, lo calcula con precisión. A pesar de que según ellos una persona puede vivir mensualmente con 260 soles, si tomamos en cuenta que el hogar promedio es de 4 miembros en nuestro país, tenemos que para mantener una familia necesitaríamos un ingreso de, por lo menos -para no ser considerados pobres-, 1040 soles. Y ojo con algo: acá no se considera el gasto en educación.

Pero no, el salario mínimo es 750 soles y… bueno, usted ya lo sabe: casi ningún político, casi ningún periodista, dice algo. ¡Pero hay que aplaudir el crecimiento de todos modos!, claman. Algunos hablan del “milagro peruano”. Y, en efecto: hay que hacer milagros para vivir con 750 soles.

Entonces, si el Perú avanza, crece, está de moda con su comida rica y su Marca Perú y los turistas nos adoran y ponen nuestra bandera en Wall Street, etc., ¿a costa de quienes crece?, ¿quiénes son los que sí ganan con ese crecimiento?

Yo quiero que partan la torta…

Veamos el famoso PBI. Para comenzar, el PBI solo indica la producción final de un año a nivel nacional; es decir, es el valor de todo lo que se produjo. No es más que eso. No indica ni salarios, ni educación, ni salud, ni bienestar.

Pero si lo vemos de cerca y hacemos la inocente pregunta de cómo se reparte el valor generado por esa producción, o sea, quiénes ganan, tenemos lo siguiente: de cada 100 soles en producción, 22 va a los que trabajan y 63 a los que no trabajan; es decir, a los empresarios, en particular la mayoría de ese dinero va a los grandes empresarios. Y si revisamos tendencias no es que estemos mejorando, sino que los trabajadores hemos pasado de obtener 24 en el 2011 a obtener 22 en el 2012. ¡La Gran transformación!

¿Y cómo trabajamos?

Además de eso, preguntémonos cuál es la situación de nuestro trabajo: ¿cuántos peruanos estamos adecuadamente empleados? Se nos dice que estamos cerca de haber superado el desempleo pues está en 5.8% ¡Aplausos! Pero, un momento: es que en el Perú, a diferencia de otros países, si uno no trabaja no recibe un seguro social, simplemente se empobrece hasta que el hambre lo mate, así de sencillo.

Entonces, ¿cuál es la situación?, pues que 1 de cada 2 peruanos no está adecuadamente empleado. Así de fuerte: 1 de cada 2, la mitad, está en situación de subempleo. Y en el 92% de los casos de subempleo éste es por ingreso; es decir, que se recibe por debajo de lo necesario para vivir adecuadamente.

Si a eso sumamos que de los adecuadamente empleados la gran mayoría gana alrededor del salario mínimo, que éste no alcanza,  que 7 de cada 10 no tenemos afiliación a ningún sistema de pensiones, que cerca de 4 de cada 10 no tenemos ningún seguro de salud, llegamos a una conclusión clarísima: este crecimiento del Perú lo empujamos todos con nuestro trabajo, pero solo unos cuantos realmente gozan de él.

El Estado y la prensa señalan que el Perú avanza, que este es el gobierno de la inclusión, pero la mayor parte de la población está excluida de ese crecimiento y de ese “progreso”. Échele un vistazo al carro de su jefe, a las personas a las que se dirige y que lo miran de reojo o con miedo, usted que ha ido a San Isidro, Miraflores, Larco Mar y siente que no forma parte del ambiente. ¿Cómo es que unos pueden vivir mientras otros sobreviven?, ¿está bien?, ¿es normal?

La gran empresa emplea menos gente que las Mypes

Y que no se diga que estas grandes empresas son las que generan el empleo, que los grandes bancos, las mineras y las empresas de telefonía, etc., generan mucho trabajo. Para comenzar, ellos viven de nuestro trabajo, de él vienen sus ganancias. Y además solo contratan a 18 de cada 100 personas empleadas. La minería, por ejemplo, esa que se nos presenta como la gran esperanza, solo emplea 1 de cada 100 peruanos, ¡1% y no más!

La mayoría de nosotros vivimos porque nos hemos inventado nuestro trabajo y porque con esfuerzo hemos formado pequeñas y micro empresas. No nos dejemos engañar, un puñado de personas está llenándose los bolsillos de dinero a costa de derechos elementales.

¿Es mucho pedir tener un salario que alcance, una casa donde dormir, una escuela de calidad en la que matricular a nuestros hijos, un hospital que nos pueda atender en condiciones decentes, tiempo en el día para pasar con la familia, poder organizarse en sindicatos para no ser tratados como objetos que están a la venta y que si no sirven son desechados? Pero nos acusaran de anti-sistema si lo pedimos.

El crecimiento del PBI es gracias a usted señor trabajador. Usted es el motor de esta economía, pero no se le retribuye lo que le pertenece. En otras palabras, el producto de su trabajo, amigo, es apropiado por otra persona que se encarga de venderlo y lucrar con él. Son ellos los que están felices, en fiesta, vendiendo el Perú por pedazos, vendiendo nuestro futuro, exprimiendo nuestro trabajo hasta la última gota. Hasta la última. ¿No cree que hay algo que hacer para cambiar esto?


Si le parece relevante lo que decimos, solo le pedimos algo: comparta este papel, reprodúzcalo. Muchas gracias.



Nota: la información mostrada ha sido obtenida de la base de datos del BCRP, de la ENAHO 2011, de la Tabla insumo-producto del 2007 publicada recientemente por el INEI y de datos del MTPE, procesados en el informe de PLADES, realizado por Julio Gamero, titulado “El trabajo decente en el Perú: una mirada en el 2011”.

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